miércoles, 28 de diciembre de 2011

El duelo

Escrito por Paola Tatiana Sanchez Montoya
Líder general empresa Ser northe
www.sernorthe.com
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Hace años cuando escuchaba hablar del duelo, inmediatamente lo relacionaba con la muerte de un ser querido y el proceso que se debía llevar por la ausencia de aquel ser.

Con los años, y después de vivir varias experiencias, vi el duelo de una manera diferente y me identifiqué con una definición que encontré: “Es la reacción emocional, física y espiritual en respuesta a la muerte o pérdida.”

De esa definición fueron dos palabras “reacción” y “pérdida” las que más me llamaron la atención, porque sentía que esas situaciones ya las había experimentado de muchas maneras y en muchos momentos de mi vida, por ejemplo, tras la ruptura de una relación de pareja o cuando un ser querido se mudaba o por la pérdida de un empleo.

Después de varias experiencias entendí que cada una de estas situaciones hace parte del proceso de la vida y de las etapas que debemos vivir como seres humanos, el problema no está en el duelo, pues el duelo se debe aceptar como una reacción natural al proceso de la vida; sino que está en la forma como enfrentamos y experimentamos el duelo.

El problema se presenta cuando nos aferramos a la experiencia pasada y queremos vivir del dolor como mecanismo de vida; puede parecer ilógico, pero inconscientemente lo hacemos, buscamos ser víctimas o victimarios en la circunstancia y no nos damos cuenta que esa misma energía que gastamos sintiéndonos víctimas la podemos utilizar para aceptar la situación y aprender de ello.

Nos apegamos a esa persona que ya no está, al empleo que ya pasó o al ser querido que se fue; es el apego a las personas, a las situaciones y a las cosas lo que nos mantiene cargados de equipaje.

Hay que andar ligeros de equipaje. La invitación es a ACEPTAR cada situación de la vida, acepta que algo te molesta, que te duele, que no te gusta y después realiza el duelo, de él aprende, pues cada experiencia es una oportunidad de crecer.

Vive el duelo, acepta tus sentimientos frente a la situación que ya no está, y deja ir eso que te amarra, o como me dijo alguna vez un gran maestro: “Lo que llega con amor hay que despedirlo con amor”. En tus manos está la posibilidad de convertir cada experiencia de tu vida en un continuo proceso de aprendizaje. Disfruta el proceso de la vida.

¿Cómo estás viviendo el duelo? ¿has aceptado aquello que te molesta?